En medio del camino había un tipo acosando a una chica de unos 16 años. En serio, que clase de moral tenían en esa ciudad. Por segunda vez en un mismo día iba a intervenir sin esperar nada a cambio. Me apresure para llegar hasta ellos y agarré el brazo de aquel tipo para apartarlo de la chica, sin embargo tan pronto como lo hice el tipo sacó una daga e intentó apuñalarme pero en aquel mismo instante se llevo una patada en la cabeza por parte de otro chico. Al parecer había alguien mas dispuesto a meterse de por medio. Fijándome bien, aquel tipo estaba borracho como una cuba y aprovechó que la guardia patrullaba la zona para meternos en líos. Los guardias consideraron que estábamos agrediendo a un pobre borracho sin motivo y nos llevaron presos.
Así fue como conocí a Zero, un chaval de 16 años, de ojos y cabellos negros como el azabache, entrenado en las artes marciales. Y junto con él a Phy, su hermana. Ambos de la misma edad, la chica de ojos azules y cabello rubio destacaba por su hermosura y conocimiento. Ellos, viajeros errantes al igual que yo, se convertirían en mis compañeros de aventuras.
Permitidme que me presente, me llamo Daisuke Arc. Pocos conocen mi nombre así que limitaos a llamarme por mi apellido. Soy un explorador de 19 años en busca de aventuras y esta es mi historia.
viernes, 6 de diciembre de 2013
lunes, 2 de diciembre de 2013
La primera aventura
Después de haber salido de Alberia y cruzado las regiones de Dalaborn y Abel, me aproximaba a la ciudad de Kaine en Togarini. Aun quedaban varios días hasta Kaine así que decidí hacer escala en una pequeña ciudad a 2 días de camino.
Tras bajar de las montañas llegue a las afueras de la ciudad de Waldelmar, no era muy pintoresca. Alta muralla, foso, puente levadizo, pobreza a las afueras, una ciudad en la que si no eras noble no eras nada. Llegando al puente levadizo una chica encapuchada pasó corriendo a mi lado, tras ella 3 hombres con malas pintas. No era mi estilo trabajar gratis pero no podía dejar que esos maleantes atacaran a una chica indefensa.
Siguiéndoles el rastro llegue a un claro en el bosque al sur de la ciudad, aquella chica estaba escondida en unos matorrales mientras aquellos 3 se afanaban en encontrarla. Desde la maleza salieron 2 flechas certeras provenientes de mi arco que segaron la vida de dos de ellos, por desgracia no me dio tiempo de atacar al tercero. Para mi sorpresa, en cuanto se acercó al arbusto donde se escondía la chica aquel maleante cayó muerto.
Cuando me acerqué aquella chica ya no estaba. Al examinar el cuerpo de aquel maleante encontré una herida penetrante, precisa, mortal, directa al cuello. Quizá aquella chica no estuviese tan indefensa.
No tardé mucho en regresar a la entrada de la ciudad. Dos guardias miraban atentos a todos los que entrabamos en la ciudad, registrando a todo aquel que pareciese sospechoso. Entré sin complicaciones. Estaba caminando por la calle principal de la ciudad en busca del mercado cuando vi algo que me molesto bastante.
Tras bajar de las montañas llegue a las afueras de la ciudad de Waldelmar, no era muy pintoresca. Alta muralla, foso, puente levadizo, pobreza a las afueras, una ciudad en la que si no eras noble no eras nada. Llegando al puente levadizo una chica encapuchada pasó corriendo a mi lado, tras ella 3 hombres con malas pintas. No era mi estilo trabajar gratis pero no podía dejar que esos maleantes atacaran a una chica indefensa.
Siguiéndoles el rastro llegue a un claro en el bosque al sur de la ciudad, aquella chica estaba escondida en unos matorrales mientras aquellos 3 se afanaban en encontrarla. Desde la maleza salieron 2 flechas certeras provenientes de mi arco que segaron la vida de dos de ellos, por desgracia no me dio tiempo de atacar al tercero. Para mi sorpresa, en cuanto se acercó al arbusto donde se escondía la chica aquel maleante cayó muerto.
Cuando me acerqué aquella chica ya no estaba. Al examinar el cuerpo de aquel maleante encontré una herida penetrante, precisa, mortal, directa al cuello. Quizá aquella chica no estuviese tan indefensa.
No tardé mucho en regresar a la entrada de la ciudad. Dos guardias miraban atentos a todos los que entrabamos en la ciudad, registrando a todo aquel que pareciese sospechoso. Entré sin complicaciones. Estaba caminando por la calle principal de la ciudad en busca del mercado cuando vi algo que me molesto bastante.
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